También recuerdo
También recuerdo lo que sucedió después de una noche en que vi un capítulo de un programa tipo "El crucero del amor"; específicamente, era la secuencia en que un tipo hacia el viejo truco de Houdini en que lo metían a una red y luego lo tiraban a una piscina, pero no recuerdo si la piscina tenía tiburones o pirañas o sólo era una piscina; lo que recuerdo es que el tipo era algo regordete y que tuvo problemas para salir de la red. Ese forcejeo del tipo, atrapado, apretado, en el agua, en la red, con ropa de baño diminuta seguro cubriendo una poderosa tensión entre sus piernas, que los espasmos en el agua resaltaba más, me dejó una sensación extraña... que me gustó. Al día siguiente, me desperté temprano y me puse a jugar bajo mis sábanas. Me tapé totalmente e imaginé que yo era ese tipo regordete que pugnaba inútilmente por salir de esa red que lo tenía atrapado, apretado, sujeto, objeto, que eran mis sábanas. Sudaba, sentía calor, sin que pudiera darme cuenta mi cuerpo se hizo grande, la misma poderosa tensión entre mis piernas se extendió dentro de mí y yo crecí de verdad en ese momento y me gustaba ser grande; me estiraba para romper las sabanas y liberar la tensión que me había otorgado el crecimiento. De pronto, entró mi papá y preguntó: "¿Qué estás haciendo?"
Después recuerdo que cada vez que veía a un superhéroe de mallas en apuros, por ejemplo, que lo tenían atado y aparentemente no tenía posibilidad de escape, algo me crecía por dentro y los pantalones me ajustaban, otra vez el crecimiento. Así me pasó con los finales sorpresivos de series como Batman, por ejemplo, o con la famosa serie de capítulos de Ultra Siete en que lo tuvieron "crucificado". Esto último no lo recuerdo pero lo supongo: Lo que sucede es que yo bloqueé eso en mi memoria, al menos pienso que pasó así porque muchos años después frente al pelotón de fusilamiento, ja ja, muchos años después en un taller de creación literaria (había que leer los textos frente a los demás así que sí era un pelotón de fusilamiento), la (¿ex?)narradora que dirigiría el taller comentó la angustia que sintió cuando niña durante la semana que duró el cautiverio de Ultra 7 en ese cruz de vidrio. ¡Ufff! Apenas mencionó el asunto se me bajó la presión ¡Diablos! Ahora que lo pienso tal vez fue por el hecho de recordar esa humillación del todopoderoso Ultra 7; soy muy sensible ante las humillaciones, me repelen tanto pero a la vez... me atraen de una extraña manera, no sé, es mi sadomasoquismo, leve sadomasoquismo; la cosa es que al salir del taller me encontré con un antiguo compañero de colegio que siempre me atrajo porque tenía un pechazo, que nunca se lo ví así como en vivo, sin censura, pero para mí era como que tuviera unas buenas tetas (por si acaso, soy bisexual, sí, bisexual) y un culo, qué bestia, ese tipo era un mujerón, pero hacia años que no nos veíamos ni hablábamos; se me acercó y me hizo conversación; me estuvo hablando de un montón de cosas, se veía que necesitaba desfogarse, que alguien lo escuchara porque me contó varios de sus problemas, cosas muy íntimas como que tenía un asunto en el culo ¡MIERDA, venir a contarme eso a mí! Claro que no era precisamente el culo sino el colon (irritable) pero, bueno, el colon está cerca del culo y colon culón culón colon, pues no hay mucha diferencia, además, hablar con un culón sobre su colon es como no sé, supongo que quien lea esto me entenderá. Estuvimos hablando un ratazo, dos o tres horas tal vez, al final fuimos al baño los dos y encontramos el baño con las luces apagadas o estaban prendidas y seguro yo pensaba como en barra: "¡Que las apague! ¡Que las apague!"; por supuesto, yo no lo iba a hacer porque soy muy "respetuoso" de los demás y a la vez seguía en la barra: "¡Que se me tire encima!" "¡Que se me tire encima!"; por supuesto, nada de eso paso, a pesar de que el tipo estaba en buzo fácil de sacar y estaba en un momento sensible que hubiera sido muy bien aprovechado por mí, nooooooo, no es tanto que sea respetuoso, o tal vez sí, no sé, también me asustaba el rechazo y lo que podía armarse después de eso; yo no juego a la ruleta rusa de la "plancha quemada"... Salvo una vez en una reunión en que le hice conversación a un gordito al que le veía algo sucio, no es que oliera a nada pero así soy yo, me gusta encontrarle cosas "sucias" a la gente para hacerla más atractiva; el gordito necesitaba esa ayuda porque no era muy bonito, la verdad, era, digamos, suficiente, justo, algo así. Estábamos todos los de la reunión en torno a una mesa grande pero yo sólo hablaba con este chico gordo, de pronto me dice que va al baño y yo, que lo acompaño, pero no pasa nada, regresamos y seguimos hablando, luego me vuelve a decir que va al baño a "achicar", así con ese lenguaje "sucio", "macho", así, de "estamos entre hombres, entre patas, entre machos" pero medio bajito porque era una reunión culturosa o algo así, y que también lo acompaño. Ya en el baño, así en confianza, suelta un pedo, una flatulencia, una ventosidad (lo digo tres veces y no sé de quién me acuerdo, en verdad, no sé de quién exactamente), algo que yo pude haber interpretado de esta manera: Vaya, este chico si me tiene confianza. "Perdón" me dice, es que si bien estábamos en el baño, seguíamos en la reunión culturosa o algo así; y yo seguro: "normal" (estamos entre machos, entre patas, lo que sea); se pone a orinar, a mear (que suena más "macho") y yo medio que quería ver para saber qué tan chiquita la tiene porque sabido es que los gordos la tienen chiquita (yo lo sé y no soy gordo por si acaso) pero, no pues, qué confianzas son esas, así que le suelto esta pregunta de lo más monga: ¿A ti, te gustan los hombres?
¡A ti te gustan los hombres! ¡A ti te gustan los hombres! pero ¡Qué baboso! "No", me dijo y salió. ¿Se lavó las manos, no se las lavó, salió del baño con el sudor de ellas mezclado con el sudor macho de su "chiquita"? No lo recuerdo, lo que sé es que regresé a la reunión y ya no estaba, lo espanté. Plancha desenchufada.
¿A qué iba? Bueno, sí, el tipo en la red, los superhéroes en mallas en aprietos, allí está el inicio de mi (leve) sadomasoquismo... supongo. Sin embargo, ¿Qué inició al inicio? No tengo la más remota idea.
Después recuerdo que cada vez que veía a un superhéroe de mallas en apuros, por ejemplo, que lo tenían atado y aparentemente no tenía posibilidad de escape, algo me crecía por dentro y los pantalones me ajustaban, otra vez el crecimiento. Así me pasó con los finales sorpresivos de series como Batman, por ejemplo, o con la famosa serie de capítulos de Ultra Siete en que lo tuvieron "crucificado". Esto último no lo recuerdo pero lo supongo: Lo que sucede es que yo bloqueé eso en mi memoria, al menos pienso que pasó así porque muchos años después frente al pelotón de fusilamiento, ja ja, muchos años después en un taller de creación literaria (había que leer los textos frente a los demás así que sí era un pelotón de fusilamiento), la (¿ex?)narradora que dirigiría el taller comentó la angustia que sintió cuando niña durante la semana que duró el cautiverio de Ultra 7 en ese cruz de vidrio. ¡Ufff! Apenas mencionó el asunto se me bajó la presión ¡Diablos! Ahora que lo pienso tal vez fue por el hecho de recordar esa humillación del todopoderoso Ultra 7; soy muy sensible ante las humillaciones, me repelen tanto pero a la vez... me atraen de una extraña manera, no sé, es mi sadomasoquismo, leve sadomasoquismo; la cosa es que al salir del taller me encontré con un antiguo compañero de colegio que siempre me atrajo porque tenía un pechazo, que nunca se lo ví así como en vivo, sin censura, pero para mí era como que tuviera unas buenas tetas (por si acaso, soy bisexual, sí, bisexual) y un culo, qué bestia, ese tipo era un mujerón, pero hacia años que no nos veíamos ni hablábamos; se me acercó y me hizo conversación; me estuvo hablando de un montón de cosas, se veía que necesitaba desfogarse, que alguien lo escuchara porque me contó varios de sus problemas, cosas muy íntimas como que tenía un asunto en el culo ¡MIERDA, venir a contarme eso a mí! Claro que no era precisamente el culo sino el colon (irritable) pero, bueno, el colon está cerca del culo y colon culón culón colon, pues no hay mucha diferencia, además, hablar con un culón sobre su colon es como no sé, supongo que quien lea esto me entenderá. Estuvimos hablando un ratazo, dos o tres horas tal vez, al final fuimos al baño los dos y encontramos el baño con las luces apagadas o estaban prendidas y seguro yo pensaba como en barra: "¡Que las apague! ¡Que las apague!"; por supuesto, yo no lo iba a hacer porque soy muy "respetuoso" de los demás y a la vez seguía en la barra: "¡Que se me tire encima!" "¡Que se me tire encima!"; por supuesto, nada de eso paso, a pesar de que el tipo estaba en buzo fácil de sacar y estaba en un momento sensible que hubiera sido muy bien aprovechado por mí, nooooooo, no es tanto que sea respetuoso, o tal vez sí, no sé, también me asustaba el rechazo y lo que podía armarse después de eso; yo no juego a la ruleta rusa de la "plancha quemada"... Salvo una vez en una reunión en que le hice conversación a un gordito al que le veía algo sucio, no es que oliera a nada pero así soy yo, me gusta encontrarle cosas "sucias" a la gente para hacerla más atractiva; el gordito necesitaba esa ayuda porque no era muy bonito, la verdad, era, digamos, suficiente, justo, algo así. Estábamos todos los de la reunión en torno a una mesa grande pero yo sólo hablaba con este chico gordo, de pronto me dice que va al baño y yo, que lo acompaño, pero no pasa nada, regresamos y seguimos hablando, luego me vuelve a decir que va al baño a "achicar", así con ese lenguaje "sucio", "macho", así, de "estamos entre hombres, entre patas, entre machos" pero medio bajito porque era una reunión culturosa o algo así, y que también lo acompaño. Ya en el baño, así en confianza, suelta un pedo, una flatulencia, una ventosidad (lo digo tres veces y no sé de quién me acuerdo, en verdad, no sé de quién exactamente), algo que yo pude haber interpretado de esta manera: Vaya, este chico si me tiene confianza. "Perdón" me dice, es que si bien estábamos en el baño, seguíamos en la reunión culturosa o algo así; y yo seguro: "normal" (estamos entre machos, entre patas, lo que sea); se pone a orinar, a mear (que suena más "macho") y yo medio que quería ver para saber qué tan chiquita la tiene porque sabido es que los gordos la tienen chiquita (yo lo sé y no soy gordo por si acaso) pero, no pues, qué confianzas son esas, así que le suelto esta pregunta de lo más monga: ¿A ti, te gustan los hombres?
¡A ti te gustan los hombres! ¡A ti te gustan los hombres! pero ¡Qué baboso! "No", me dijo y salió. ¿Se lavó las manos, no se las lavó, salió del baño con el sudor de ellas mezclado con el sudor macho de su "chiquita"? No lo recuerdo, lo que sé es que regresé a la reunión y ya no estaba, lo espanté. Plancha desenchufada.
¿A qué iba? Bueno, sí, el tipo en la red, los superhéroes en mallas en aprietos, allí está el inicio de mi (leve) sadomasoquismo... supongo. Sin embargo, ¿Qué inició al inicio? No tengo la más remota idea.
Etiquetas: bisexualidad, homosexualidad, infancia, recuerdos, sexo

2 Comments:
At viernes, diciembre 26, 2008 9:46:00 PM,
tácito said…
He leído con mucha atención y me han gustado todos los detalles. Usted sabe historizar sobre el deseo y los hombres. Y rescata escenas, imagenes!
Sé que todo es una figura, pero me ha hecho sentir nostalgia
(de un escenario)
At lunes, enero 05, 2009 9:21:00 PM,
Sebastián Anderde said…
Muchas gracias por el comentario, pucha, recién lo leo porque creí que estaba configurado para que los recibiera en mi cuenta gmail y pues no.
A pesar de contar estas cosas del pasado (que voy a seguir haciendo hasta que se "acaben", ja), no soy muy nostáligico que digamos. Mi infancia no es que haya sido triste o tan triste pero me siento mejor ahora, no soy de los que quisieran volver a su niñez. A pesar de lo que acabo de decir, como ya dije, me divierte contar estas cosas y también me gustaría que no sea yo el único que se divierta con ellas.
Seguimos conversando
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