Oda al pipilín

Este blog no es para menores porque es aburrido y porque casi no tiene figuritas

jueves, julio 02, 2009

Seguimientos

Salgo ahora del trabajo, estoy cerca a mi casa y veo de espaldas al marido de la peluquera que también es peluquero. Ha cerrado la peluquería y camina con su esposa, la peluquera, una niña que supongo es su hija y una mujer más. He debido hablar de él antes, en la misma época en que se me ocurrió escribir por primera vez sobre el gordito bonito (en la época en que era un gordito bonito sólo de cara, es decir, un ogrito bonito) pero no lo hice por flojera supongo. El marido de la peluquera que también es peluquero es gordo, por supuesto, y tiene muy buenas piernas; un bonito color de piel también, sexy. Se ve que es un buen tipo pero a la vez que puede ser pendejo. ¿Acaso no es un poco como tú o como yo?

Lo veo caminar de espaldas y me recuerda algo que solía escribir en mis cuadernos hace años cuando quería decir que un gordo caminaba: "Mueve una nalga hacia arriba y la otra hacia abajo". Algo así fue y pienso que el marido de la peluquera que también es peluquero está como para darle.

Es el segundo día de visitar la gran tienda que está cerca a mi casa para ver si el gordito del último minuto está allí y sí, está. Ayer llegué tarde porque uno de los chicos del trabajo (debería llamarlos así a partir de ahora) fue a última hora, también, a buscar algo. Creo que él también es de los nuestros. Mejor hablo de eso otro día. Así que ayer todos estábamos a última hora menos el gordito de último minuto. Pero hoy era otro día y ya dije que el gordito estaba allí a la hora en que la tienda está por cerrar haciendo cola en una de las cajas. Ya lo he visto antes como lo veo hoy: "ah, sí, es gordito y hay un pequeño y gentil silencio alrededor que lo hace parecer bonito". ¿Qué hizo que el fin de semana estuviera buena parte del tiempo pensando en él? (pensando que quizás es la persona que vive por mi casa que estoy buscando para convertir en mi amigo íntimo que no es lo mismo que mi amigo en la intimidad) Fue una visión de viernes, fui un momento a la gran tienda en la mañana y allí estaba él, yo estaba apurado así que era mi último minuto, no estaba con su saco negro y su corbata de regreso de nuestra jornada laboral común para todos nosotros los comunes y corrientes sino vestido menos formalmente con una chompa azul y un jean del mismo color, recién bañado y de espaldas. Hay algo con los cabellos mojados y en punta, sobre todo si eres gordo, no tengo tiempo para explicarlo ahora, para pensarlo bien. Se veía muy interesante de espaldas, "lindo" creo que sería la palabra apropiada, quiero decir esa ropa era su envoltura ideal, si se hiciera un muñeco de él como esos de la Guerra de las Galaxias que tenían varias versiones en trajes diferentes, uno sería el formal de última hora y otro ése con el que lo vi aquel viernes. Así que así empezó, así empieza un largo fin de semana en que piensas y piensas en alguien (la repitición en este caso es incapacidad de decir otra cosa o quizás... no sé, es un lugar común) y pienso y pensé en él y hablábamos y fue tanto que tuve un sueño en el que él me decía "deja de pensar en mí".

Luego tuve ese otro pensamiento, el aferrarme a la tierra donde estoy enterrado vivo o, mejor dicho, buscar más allá de esa tierra la vida que supongo está allende ella, quiero decir, hacerme mi propio mundo complicado con lo que tengo alrededor: Esto es, seguirlo, alcanzarlo y decirle "disculpa, sólo quería decirte que me gustas" y esperar que nada suceda. Y nada sucedió porque no dejo de pensar y le pregunté a alguna gente y le pregunté al gordito bonito y me contó que su primera historia de amor ocurrió en un mundo en que la homosexualidad no tiene nombre porque no es diferente a otras formas de amor ¿Se entiende? El gordito bonito es bonito porque todo lo... ya sabes, bonito, gira alrededor suyo ("the love that shines all around you") aunque ahora lo veo como se ve a una miss universo, algo que simplemente existe.

Y estamos aquí: El gordito de último minuto está en la caja, no veo que ha comprado, tampoco quién es la cajera; ¿acaso la chica con ese delineado de ojos estilo egipcio? Eso es decir nada porque al menos hay tres chicas allí que se hacen el mismo delineado. Quizás la única de ellas a la que suelo saludar como si quisiera iniciar algo, una chica de color de piel también bonito o sexy; pero nada inicia porque resulta que saltar al abismo al final no es tan atractivo como suena, no va a ser mejor que no hacerlo. Hablando de esas cosas, el gordito de último minuto no se ve tan atractivo como esta larga perorata puede hacer pensar, sigo retenido en el momento presente ausente, creo que tiene el mismo problema en los dientes que yo: El maxilar superior más afuera que el inferior, sus ojos son pequeños y su cabello luce con poco brillo, aunque no está mal, debe tener mi misma mezcla de sangres. Creo que yo soy más bonito que él a pesar de que no tengo pelo y de que no soy gordito. Si fuera él estaría preocupándome por todas esas cosas como lo hago porque me crece una cresta adelante y nada detrás de ella o por mi cara delgada pero igual, alguien piensa que no importa que está bien, alguien piensa en mí. Salgo de la tienda porque no puedo entrar a comprar porque el gordito va de salida y porque tampoco me puedo quedar allí mirando, no sé, éste no es aquel mundo, o mejor dicho, en cualquier mundo mirar fijamente a alguien que no se lo espera puede ser molesto para los dos.

Espero un momento afuera y veo una puerta de salida o la otra ¿por cuál saldrá? Suponía que vivía en la zona más hacia el norte, uno de los días del fin de semana seguí el camino de las casas por allí a ver si lo encontraba aunque tenía la idea de que si estaba vestido sin formalidad aquel viernes es porque se iba de paseo ese fin de semana. Es molesto todo esto. Veo salir a alguien por la otra puerta pero no se ve tan grande ni tan gordo. ¿Será él? Tiene un terno oscuro, quizás sea. Va rápido, no lo voy a alcanzar ¿Qué estoy pensando? Sólo quiero saber por dónde está y acabar con esto. Si yo caminara rápido podría haberlo alcanzado antes de que cruzara la pista. Escribe en su celular, quizás contesta un mensaje. Deja la pista y avanza hacia la zona de los edificios, la misma en la que alguna vez anduve dando vueltas buscando alguna chica, alguien que necesitara que la salven y así salvar a su salvador o simplemente alguien que quisiera aburrirse conmigo y divertirse así pero ya dije que toda esa gente anda metida en sus casas. El gordito se detiene justo al medio de la cuadra y desaparece de mi vista, también de aquí. Así acaba todo. Ya me puedo morir, ya dije todo lo que quería decir. O, al menos, irme a dormir.

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