Oda al pipilín

Este blog no es para menores porque es aburrido y porque casi no tiene figuritas

miércoles, julio 29, 2009

Sueño (de la serie Oda a tu vagina)

Esta vez si recuerdo fragmentos de varios sueños que tuve (¿tuve? ja, uno no tiene a los sueños, los sueños lo tienen a uno) y casi la totalidad del que voy a narrar, aunque no sé por dónde empezar. El más "antiguo" que recuerdo es uno de esos sueños pesadilla que suelo tener o que me tienen; los llamo así porque en ellos ocurren cosas que no me agradan pero no son lo suficiente fuertes para ser pesadillas, más que asustarme me molestan porque en ellos ocurre o estoy haciendo cosas que detesto: Limpiar mi casa como lo hacía con mis hermanos hasta mis veintitantos o estar en alguna clase de la universidad y tener que dar allí un examen para el que no estoy preparado (un sueño típico) o, peor, tener que presentar una monografía que no he hecho (nunca presenté una monografía completa cuando estuve en la universidad, le tengo terror a hacer monografías o a tener que presentar proyectos aunque en "mis" sueños el sentimiento se acomoda más a la realidad porque el hecho es que otras cosas me aterrorizan más). En este sueño pesadilla estaba con mi hermanos poniendo orden a una habitación del fondo de la casa; era un sueño del pasado, no sólo porque ahora no limpio ni ordeno sino porque esa habitación no tenía su piso definitivo como ahora sino uno de cemento creo que sin pulir. Era la casa donde vivo pero había algo en la habitación que me hacia pensar en la casa de mi abuelita, quizás la presencia de su pequeño refrigerador que así, al estar allí, traía con él a toda su casa. Sin embargo, uno dejaba el aparato ese y principalmente era mi casa. Creo que teníamos que meter cosas en el refrigerador, ropa y esas cosas, era un sueño, qué puedo decir, y lo teníamos que hacer antes que regresaran mi papá y mi mamá. Me parece que no llegamos a terminar porque llegaron ellos y todavía habían cosas afuera aunque no recuerdo que pasó después porque yo evito tener que volver a escuchar los gritos de mi mamá en mis sueños... y también en la vida real. Así que desperté. Ocurre además que a esa hora tenía que ir al baño así que igual tenía que despertar.

Prendí mi celular para ver la hora y vi que hoy como ayer me había enviado un mensaje a una hora inadecuada mi amigo Erre para llevarme un libro. Erre va a venderme un libro buenísimo, creo, sobre los Beatles a un precio ganga. El sábado vi el libro en la Feria del libro y el precio es el doble al que Erre me ofreció hace un tiempo y yo rechacé porque creí que estaba cerca a la realidad (quizás sea que en la Feria han subido el libro a un precio exhorbitante, ya no importa, igual tiene un tamaño enorme, es más grande de lo que pensaba) así que el domingo le pregunté si lo seguía vendiendo, me dijo que sí y supuestamente el lunes me lo llevaría a mi casa pero por problemas en nuestros horarios no se pudo ese día; ayer me escribió a las 6 de la mañana y hoy a las 4 de la mañana también. Este último fue el mensaje que vi; le dije que podía llevarlo en ese momento, 9 de la mañana, que estaba despierto. Como supuse que estaría dormido en ese momento pues regresé a la cama. Me puse a leer un libro y sin darme cuenta me fui quedando dormido.

Mientras eso sucedía no sé por qué pensé en Susurros. Susurros desnuda. Las piernas desnudas de Susurros. Pero también en el "Hombre que se roba a las novias" y ella, claro, desnuda. Sexy. Debió ser por mis desordenes de sueño, la falta de horas de sueño que me provocó ansiedad o algo parecido ("Ansiedad" suena tan interesante). Entonces, me dormí.

En el sueño tenía la conciencia de que Erre podría llegar; esta vez transcurría en la parte de la casa que me pertenece ahora, sin embargo, en la habitación más grande estaba mi mamá recostada en un sofa con las piernas extendidas y apoyadas sobre una especie de banquito; le pregunté por qué no estaba recostada en su cama, que estaba al medio de la habitación y no recuerdo que respuesta me dió; yo no quería que ella estuviera allí y eso es porque todo ocurría a la vez: Mi papá me llamó desde afuera en la parte baja de la casa; asomé por la ventana y allí estaba ella, Susurros, parada sobre los rieles sueltos de las vías de un tren que no sé por qué estaban en la entrada de la casa. Fue algo inesperado, le dije que iba a venir un amigo pero igual le dije que pasara. Quizás Susurros sonreía cuando la vi, quizás al verla yo también sonreía. No estaba sola, estaba con una amiga que a veces me parecía una chica agradable y otras una señora seria. Supuse, cuando parecía una chica agradable, que era la amiga que Susurros nunca me ha querido presentar supongo porque piensa que nos podríamos llevar demasiado bien o porque le ha hablado tan mal de mí que ella no ha querido saber nada al respecto (no me sorprendería ninguna de las dos razones o que sean las dos a la vez). Antes de subir yo les conté lo que había pasado hace un momento: Un zeppelin se había detenido en medio de la avenida y había producido el sonido de una palabra que se reprodujo como humo por la parte delantera de la nave (¿la proa?), no recuerdo ahora que palabra fue. Me es difícil precisar el por qué pero era obvio que el zeppelin no estaba en buenas condiciones, lo supe al verlo en medio de la avenida pronunciando esa palabra, aunque era un espectáculo hermoso verlo, cualquier persona lo veía y hubiera dicho lo mismo; se confirmo lo que decía cuando reinició su camino y se estrelló contra la ventana de una casa del frente, la hizo pedazos. Creo que el zeppelin seguía allí cuando Susurros llegó, a pesar de que el hecho podía contar como parte de un sueño anterior. Susurros subió sola. Mi mamá esta vez estaba en la cama y yo lamenté en voz alta que no hubiera un separador de ambiente que no permitiera que nos veamos mutuamente. A ella no le gustó este comentario, no recuerdo que me contestó; me miró con malos ojos y yo hice lo mismo. Sin embargo, ella no veía a Susurros ni Susurros la veía a ella. En ese momento vi a Susurros y me di cuenta que tenía otra cara; "Tienes otra cara le dije" y supe que eso quería decir "Ya no me gustas como antes"; fui al baño no sé para qué y pensé que no debí haberle dicho eso porque si ella venía a decirme que quería algo con lo que acababa de decir la había cortado. Esperaba que entendiera que dije la frase como quien deja ir algo, como quien se saca una costra del cuerpo. Cuando regresé tenía la cara de siempre, la que siempre me ha gustado; me di cuenta que siempre me ha gustado porque en su rostro está el rostro de muchas personas que me han gustado de diversas maneras, algo que no he visto en nadie más. Y creo que pensé que ella sigue siendo la única persona que me llevaría a vivir conmigo a una isla desierta. Quizás esto lo pensé antes de quedarme dormido, no sé, lo que sé es que no recuerdo en que momento desperté y que cuando lo hice no me sentía bien.

Antes de escribir esto volvi a leer la última conversación que tuvimos por el messenger. Allí ella me hablaba de algo de un gimnasio. No sé por qué eso me irrita. Siento que no es algo contra lo que pueda competir. ¿Competir? Sí, no lo entiendo. Nunca he entendido porque en determinados momentos he sentido que estoy compitiendo vanamente contra los que pudieron ser los logros de ella. No es algo que pueda explicar fácilmente. Tampoco es algo con lo que yo tenga que ver, no tengo nada que ver con los gimnasios. Como le dije a alguien hace poco, estoy o estuve enamorado de alguien que ya no existe, y cómo no va a ser así, si yo tampoco existo.

Me voy porque también soñe que se me caían algunos pedazos de los dientes y alguna vez leí que eso significa la llegada de dinero inesperado. ¿Será?

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